Estos días se está celebrando la campaña electoral para escoger al presidente, el gobierno y los parlamentarios de Cataluña –la comunidad autónoma de España, de la que Barcelona es su capital- para los próximos cuatro años. Como sucede siempre en días como estos, son numerosas las promesas y compromisos que adquieren los diferentes partidos políticos para conseguir el voto de los diferentes colectivos que forman parte de la sociedad catalana.
Ante tanta promesa electoralista (diría yo, que especialmente oportunistas) ayer me planteaba hasta qué punto los políticos deben ser presos de sus promesas y cargar con las consecuencias, si llegan al poder, de no cumplirlas en el plazo de esos cuatro años. Y es que es muy fácil prometer, especialmente si no se tienen muchas posibilidades de llegar a gobernar y lo único que se busca es conseguir algún parlamentario y ya está.
No son muchos mis conocimientos jurídicos pero, no sé hasta qué punto, un programa electoral se puede considerar como, por ejemplo, cualquier folleto publicitario de un servicio, que compromete al autor al cumplimiento de lo allí expuesto, según contempla la legislación española. Es decir: si no estoy desencaminado, un documento de este tipo hoy tiene en España validez de contrato, con todas sus consecuencias jurídicas.
Por todo ello me planteo… ¿Se podría denunciar a un partido político, que llegue a un gobierno, por no cumplir las promesas expresadas en su programa electoral? ¿Se le podría acusar de publicidad engañosa?
La verdad, es que no estaría nada mal. Así, tal vez, no nos tomarían el pelo los políticos. Aunque de todas formas, quien os escribe, desgraciadamente, no tiene ni el tiempo ni el dinero suficiente para emprender, de llegar el caso, un contencioso judicial de este tipo.
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Pues mira, creo que tienes razón... Si se tomaran en serio las promesas y los programas electorales -que de alguna manera deben estar escritos- l@s polític@s tendrían que medir más sus palabras.
ResponderEliminarSeguramente la política no se convertiría en la sarta de mentiras a la que estamos tan acostumbrad@s, y si estuvieran oblid@s -como si de un contrato se tratara- a cumplir sus programas, posiblemente la gente no acabaría tan desengañada con la política como lo está ahora....
Ahora que pienso... Creo que una buena solución para medio-arreglar el asunto este de los políticos con "mucho morro" sería la elección de nuestros representantes mediante listas abiertas. Así, si un político lo hace mal, éste no podría refugiarse tras las siglas de su partido.
ResponderEliminarsí pero... al final, ¿quieres decir que la gente que sube al poder no acabaría "enganchada"? quiero decir que una vez arriba puede que acabara "corrompido/a" como cualquier político de los que ahora se esconden tras una siglas.
ResponderEliminarEn fin, ¿cómo creéis que se debería regular todo esto?