domingo, 19 de octubre de 2008

Carlos vuelve a casa


Hoy me han dado la noticia de que Carlos, el que hasta hace unos meses había sido mi jefe, ha dejado el centro de recuperación para volver a su casa. Aunque todavía le quedan unos cuantos meses de recuperación, desde hoy sólo tendrá que ir al centro para seguir la terapia, pudiendo pasar el resto del tiempo junto a su familia y sus amigos.
Él asegura –me cuentan- que está muy contento con el cambio y, básicamente, por que está comprobando que mejora cada día que pasa: ha recuperado buena parte de la sensibilidad en la pierna y el brazo, aunque tiene que recuperar la fuerza; empieza a poder caminar, pero con mucha dificultad; cada día está más hablador pero ha de mejorar la dicción, y hay muchas cosas que recuerda pero aún hay cosas que no. Ganas: tiene todas las del mundo y eso es lo fundamental. Incluso, empieza a hacer sus primeros pinitos con el ordenador, a una mano.
Y es que, si en lo laboral se le echa de menos como jefe, en lo personal... ni os cuento.

jueves, 9 de octubre de 2008

Días reflexivos y más líos

Ahora que me fijo, la verdad es que hace muchos días que no os contaba nada... Liado con el trabajo; con tiempo para casi nada, y, por si eso fuese poco, desde hace unos días he incrementado mi implicación en el mundo sindical para ayudar en la defensa de mis compañeros trabajadores.
En una de esas curiosas contradicciones que nos encontramos por la vida, en muy pocos días he pasado de la posibilidad de un supuesto ascenso laboral en mi actual empresa a tener que ausentarme más horas, de la misma, ya que he entrado a formar parte de la comisión ejecutiva de una agrupación sindical, además de mi desempeño como miembro del Comité de Empresa. En fin: un lío más. Y es que, a mí, me gusta intentar las cosas antes de decir que no a algo. Me fastidia más el quedarme con la duda del qué hubiera pasado si... que el intentarlo, aunque luego acabe dándome cuenta de que no puedo con algo.
Pero no sería del todo sincero si no os contara que, en todo esto, también ha influido la actual situación en mi trabajo: desde la falta de Carlos -mi jefe-, el deshorden, la descoordinación, la desorganización, las tensiones entre algunos compañeros... en resumen, la falta de alguien que supla el fundamental trabajo y papel que estaba haciendo él con todo el grupo. Y es que, por increible que parezca, casi cuatro meses después, la empresa sigue sin suplir la que, desgraciadamente, será larga recuperación de Carlos.
Supongo que es algo que os pasa a muchos de vosotros y vosotras, pero yo me encuentro en una de esas épocas en las que se hace muy difícil levantarse cada día de la cama para ir a trabajar. ¡Creo que necesito un cambio! Creo que mi vida pide a gritos “una patada en el culo” –es un decir o una forma metafórica de hablar- que la haga cambiar de rumbo. Pero, con esta situación de crisis que vivimos estos días, no es fácil encontrar un empleo por el que valga la pena arriesgarse a perder lo poco que uno ya tiene, ¿verdad?
Eso sí: ahora que os lo he explicado me siento un poco mejor; desahogarse, de vez en cuando, es bueno.

¡Gracias!