domingo, 30 de septiembre de 2007

Un senador estadounidense demanda a Dios por causar "catástrofes" en el mundo

- Fue admitida a trámite el pasado 14 de septiembre por la Corte del distrito de Douglas, en Nebraska.

- Ante la imposibilidad de que Dios se presente en el proceso, se cita a los representantes de "varias religiones".
El demandante reconoce que ha hecho "razonables esfuerzos" para invocar al demandado.

“”El senador estatal de Nebraska, Ernie Chambers, presentó una demanda judicial contra Dios, al que acusa de haber causado "nefastas catástrofes" en el mundo, que han provocado muerte y destrucción sin misericordia.
El escrito fue admitido a trámite el pasado 14 de septiembre por la Corte del distrito de Douglas, en Nebraska, en una prueba más de que en Estados Unidos las demandas pueden prosperar pese a lo extravagante de su contenido. La demanda reconoce que el "demandado" es conocido con varios "alias, títulos, nombres y designaciones".
Ante la imposibilidad de que Dios se presente en el proceso, se cita a los representantes de "varias religiones, denominaciones, y cultos que, de manera notoria, reconocen ser agentes del demandado y hablan en su representación.

Intenta invocar al demandado
El demandante reconoce que ha hecho "razonables esfuerzos" para invocar al demandado, con llamados de "manifiéstate, manifiéstate, donde quiera que estés", aunque sin éxito.
En la demanda, el senador lanza en lenguaje bíblico varias acusaciones contra Dios, como que ha causado "espantosas inundaciones, egregios terremotos, horrendos huracanes, terroríficos tornados, perniciosas plagas, feroces hambrunas, devastadoras sequías, y guerras genocidas". Todas estas "nefastas catástrofes" han provocado "muertes generalizadas, destrucciones y ha aterrorizado a millones y millones de habitantes de la tierra, incluidos bebés inocentes, niños, ancianos y enfermos, sin ninguna distinción". Con todo ello, "el demandado no ha mostrado ni compasión ni remordimiento", y no contento con esto, incluso ha proclamado que "reirá cuando las calamidades ocurran".
Para Chambers, que ocupa un asiento en el Senado de Nebraska desde 1970, "la conducta pasada y la historia del demandado hace ver que sus amenazas terroríficas son creíbles". Por ello, pide al juez que someta a Dios a un proceso judicial, no sin antes pedirle que le haga un requerimiento permanente para que cese en sus "acciones destructivas y sus amenazas terroríficas".

Dios 'contesta' en dos cartas a la demanda del senador Ernie Chambers

Sin embargo, lo que nadie se imaginaba es que "el acusado" respondería tan pronto. Según parece, Dios ha enviado dos cartas contestando a las acusaciones de Chambers y defendiéndose ante la demanda. En una de ellas, encontrada "misteriosamente" por un empleado de la Corte del distrito de Douglas, su autor asegura ser Dios y afirma que no puede ser juzgado "porque existen leyes que me protegen en estos casos y la corte no tiene jurisdicción para tratarlos".
Junto con otros argumentos a través de los que declara su inocencia, el autodenominado "Dios" se justifica escribiendo que "creé al hombre y a la mujer con capacidad de decidir por sí mismos, y ésto es uno de los mayores regalos que os he hecho".
La supuesta carta de Dios no incluía datos de contacto, aunque el autor asegura en el texto que el arcángel San Miguel es testigo de la veracidad del documento.
Además, también ha aparecido una segunda nota firmada por Dios en la que rebate todos los argumentos de Chambers, aunque ésta incluía un número de teléfono perteneciente a una comunidad religiosa.

domingo, 9 de septiembre de 2007

1400 Dromedarios: algunos apuntes sobre mi viaje a Túnez



Y es que la mitad de mis escasos quince días de vacaciones los he pasado en Túnez. No voy a ser yo quien os explique que hay y que no hay en este cercano país africano –a poco más de hora y media de avión desde Barcelona- y seréis vosotros quienes si queréis, tendréis que viajar allí (cosa que os recomiendo), para poder descubrir cómo es.
Simplemente, hoy me apetece dejaros aquí algunas de las curiosidades que me han llamado la atención durante mi viaje a Túnez. Eso sí: no quiero dejar de deciros que, según mi parecer, Túnez es uno de los países más “occidentalizados”, si es que se puede denominar así, de África. Una buena parte de su economía depende del turismo y, supongo, que eso tiene algo que ver en cómo viven y cómo tratan a sus visitantes.
1400 Dromedarios fue lo que, el “personaje” que aparece con ana y conmigo en la foto, me ofreció por mi querida esposa durante nuestra travesía en 4x4 por las dunas del desierto del Sahara, en su parte tunecina; trato que, como no podía ser de otra forma, rechacé de pleno. Allí, también tuvimos la oportunidad de comprobar que, a pesar de lo que se dice, llueve en el desierto y lo sorprendente que puede llegar a ser el silencio absoluto para los que nunca hemos podido disfrutar de esa sensación.
Sobre su forma de vida… La mayoría de la población tunecina es seguidora del islamismo moderado (sunitas) y su adaptación a los nuevos tiempos llega hasta tal punto que, este país, ya está siendo “invadido” por las grandes superficies comerciales, en las que incluso podemos encontrar productos derivados del cerdo, como el excelente jamón español; además de numerosos locales de ocio e, incluso, casinos.
En cambio, en Túnez he podido comprobar que todavía coexisten muestras de su tradición social marcada por el islamismo, como puede ser el hecho que después de visitar varios hoteles y comer en diferentes restaurantes, en ninguno de estos establecimientos fuimos capaces de ver, por ejemplo, alguna camarera; o el hecho de que el viernes no vimos trabajando a ninguna mujer de la semana que estuvimos allí.
Como excolonia francesa, en Túnez predomina, además del tunecino, el francés como segunda lengua. Eso sí: no son pocas las personas que chapurrean algo de español. Pero, curiosamente, aquellos quienes no tenían ni idea de hablar nuestro idioma lo único que sabían decir en Español era: “hola, hola coca cola” y “nada, nada limonada”. En fin, que supongo que fue la tontería que les enseñó el primer español que fue por allí. Pero os prometo que no fueron ni uno ni dos los que nos recibían con este “saludo” al descubrir que éramos españoles.
En fin, que Túnez es un país que vale la pena conocer por sus parajes, su cultura y sus gentes. Y es que el viajar nos hace más sabios y es, conociendo otras culturas, como podemos entender el porqué de muchas cosas.