domingo, 29 de octubre de 2006

Mi familia




Después de unas semanas juntos, creo que ya va siendo hora que os presente a mi familia. De Ana, mi mujer, ya os he hablado en alguna ocasión. Pues aquí tenéis a la persona más importante de mi vida y a quién quiero cada día más. A estas alturas ya tiene ganado el cielo con sólo aguantar mis puñetitas.
Y el otro miembro de nuestra familia es una gatita llamada Lluna (Luna, en catalán). Hace dos años y medio que entró en nuestra vida y, aunque se hace querer, le gusta hacer gamberradas. Es casi como tener un niño en casa: llora, juega, nos quiere, rompe cosas, se porta mal, quiere que estés siempre por ella, le gustan las chucherías, etc.
En fin, que a pesar de los comentarios insistentes de algunas de las personas más cercanas, estos son, por ahora, los únicos miembros de mi familia.

martes, 24 de octubre de 2006

Datos para los pesimistas

Y es que de fútbol quiero hablar. Siguen, aún hoy, dos días después, los ecos del partido de la Liga española Real Madrid F.C Barcelona. Para los “extraterrestres” despistados que acaban de llegar al planeta… el Madrid ganó dos a cero.
Y como suele suceder en estos casos: por un lado una euforia desmedida por haber ganado al campeón de Europa y de Liga, y por el otro, un pesimismo deprimente como consecuencia de haber perdido sólo un par de partidos.
Pero, ante estériles discusiones, los datos. Hoy, tras la séptima jornada de Liga el Barça es líder con 16 puntos, habiendo jugado ya con Madrid, Sevilla y Valencia –los principales aspirantes, junto al equipo catalán, al título- y el Madrid está con 14, habiendo jugado sólo con el Barça. Además, en la misma jornada de la pasada Liga, que ganó el equipo de Rijkaard, el Madrid llevaba 15 puntos, por sólo 10 de los catalanes.
En fin, que aquí somos muy extremistas y pasamos de la euforia al pesimismo con demasiada facilidad. ¿Qué se nota mucho que soy culé (del Barça)?

jueves, 19 de octubre de 2006

Pedir responsabilidades

Estos días se está celebrando la campaña electoral para escoger al presidente, el gobierno y los parlamentarios de Cataluña –la comunidad autónoma de España, de la que Barcelona es su capital- para los próximos cuatro años. Como sucede siempre en días como estos, son numerosas las promesas y compromisos que adquieren los diferentes partidos políticos para conseguir el voto de los diferentes colectivos que forman parte de la sociedad catalana.
Ante tanta promesa electoralista (diría yo, que especialmente oportunistas) ayer me planteaba hasta qué punto los políticos deben ser presos de sus promesas y cargar con las consecuencias, si llegan al poder, de no cumplirlas en el plazo de esos cuatro años. Y es que es muy fácil prometer, especialmente si no se tienen muchas posibilidades de llegar a gobernar y lo único que se busca es conseguir algún parlamentario y ya está.
No son muchos mis conocimientos jurídicos pero, no sé hasta qué punto, un programa electoral se puede considerar como, por ejemplo, cualquier folleto publicitario de un servicio, que compromete al autor al cumplimiento de lo allí expuesto, según contempla la legislación española. Es decir: si no estoy desencaminado, un documento de este tipo hoy tiene en España validez de contrato, con todas sus consecuencias jurídicas.
Por todo ello me planteo… ¿Se podría denunciar a un partido político, que llegue a un gobierno, por no cumplir las promesas expresadas en su programa electoral? ¿Se le podría acusar de publicidad engañosa?
La verdad, es que no estaría nada mal. Así, tal vez, no nos tomarían el pelo los políticos. Aunque de todas formas, quien os escribe, desgraciadamente, no tiene ni el tiempo ni el dinero suficiente para emprender, de llegar el caso, un contencioso judicial de este tipo.

viernes, 13 de octubre de 2006

13-O: un día especial

Sí, hoy para mí es un día un tanto especial. Además de celebrarse hoy el día de mi onomástica –felicidades a todos los que se llaman Eduardo-, se cumplen cinco años de la “Noche de las sillas pegadas”.
No, no creáis que se trata de la revolución de ningún pequeño país lejano, ni de ningún acto de protesta, ni nada que se le parezca. Así bauticé yo, en su día, a la noche en la que empezó a ser mi pareja la que hoy es mi esposa. Tranquil@s, que este curioso nombre tiene su explicación y, hoy, me apetece compartirla con vosotr@s.
La noche del 13 de octubre de 2001 celebré, en el que entonces era mi nuevo piso, una cena para la “inauguración” del mismo, con los que entonces eran, y aún son, algunos de mis mejores amigos (entre ellos estaba ella). Durante los preparativos de esa cena, para evitar el ruidoso roce de las sillas con el suelo y para no molestar a los vecinos, se me ocurrió colocar unas “tapetas” –no sé cómo les llamáis vosotr@s- un tanto rudimentarias en las patas de las sillas para amortiguar el ruido que hacían al moverlas. .
Pues resulta, que durante la cena, nos comenzamos a dar cuenta que, por culpa de esas “tapetas”, las sillas se estaban quedando pegadas en el suelo y se hacía casi imposible moverlas para, por ejemplo, levantarse. Al final, todas esas “tapetas” se fueron quedando adheridas al suelo y despegadas de las sillas. Os podéis imaginar el consiguiente cachondeo y mofa de todos mis invitados; acabó siendo el tema protagonista de las conversaciones de la cena.
Al final, le pedí a Ana –la que hoy es mi mujer- que, por favor, se quedase a echarme una mano a recoger las cosas de la cena y para intentar despegar las puñeteras “tapetas” del suelo. La verdad, y siendo sinceros, tampoco hizo mucha falta convencerla; no me lo puso difícil.
Y claro… A solas… Tras arreglar y recoger todo… el resto os lo podéis imaginar. Nos dieron las siete de la mañana. Después de cinco meses empezamos a vivir juntos y un año y once meses después de esa cena, el 13 de septiembre de 2003, nos casábamos.
Como podéis comprobar, el número 13, volvía a parecer en mi vida. Y es que, más allá de la superstición o mala suerte que aseguran trae este número, para mí ha sido y es una cifra importante en mi vida. Pero eso ya os lo contaré en otra ocasión.

miércoles, 11 de octubre de 2006

Y al final… No sé qué les pasa

Después de mi aventura laboral como comercial telefónico en una editorial, hoy sigo en mi búsqueda de trabajo. Llevo tres meses medio en paro –afortunadamente, estoy haciendo algún artículo para un periódico de Cataluña (España, ¿o no?) y textos para revistas de empresa-, pero sigo sin conseguir que alguien quiera darme una oportunidad. Me explico:
Actualmente busco un empleo relacionado con el mundo del periodismo (es para lo que he estudiado), de la comunicación de empresa, el marketing, las ventas por teléfono y la atención a clientes pero aunque afortunadamente son muchas las ofertas en las que me seleccionan como un candidato que cumple el perfil del puesto, cuando se enteran de que padezco una discapacidad visual severa parece que les entra el miedo –y siendo generoso no lo califico de otra manera- y todas mis “bondades” pasan a un segundo plano, dejando de ser entonces el candidato perfecto que era.
Yo entiendo que la gente que ni conoce, ni convive, ni trabaja con una persona con discapacidad tenga dudas o miedos sobre nosotros y nuestras capacidades pero, creo que es de justicia, que nos den, al menos, la oportunidad de demostrar, más allá de las limitaciones propias de cada discapacidad, que podemos ser tan “normales” como cualquiera de vosotros; ¿o alguien es capaz de explicarme qué es una persona normal?
Pero la clave del asunto está en que aquellos que rechazan a un discapacitado por miedo o por ignorancia jamás se han planteado cómo querrían que los tratasen a ellos si, ojala que no les pase, algún día se acaban encontrando en mi situación. La vida da muchas vueltas y nadie puede asegurar nunca nada.

sábado, 7 de octubre de 2006

Nuestros primeros 30 días

Pues sí: hoy hace un mes que puse en marcha este humilde blog personal para compartir con vosotros vivencias y reflexiones de nuestra vida cotidiana. Hoy, a estas horas, ya sois cincuenta cibernautas los que os habéis pasado por aquí, en 115 visitas.
¡GRACIAS! Gracias a tod@s por dedicar, aunque sólo sean unos segundos, a mirar y leer algunos de los contenidos de este blog y, dejadme que me tome la libertad, de saludar con especial entusiasmo a los que habéis ido repitiendo visitas. Eso sí, aunque habéis sido más de los que yo esperaba en estos primeros días, os agradecería algún pequeño comentario más sobre qué os parecen las cuestiones que os voy planteando o, simplemente, que opináis de este blog (interesante, aburrido…).
En fin, que gracias y que acabéis de pasar un buen fin de semana.

Besos y abrazos para tod@s.

miércoles, 4 de octubre de 2006

Cuatro de cada 10 británicos renunciaría al sexo por llegar a los 100 años

LONDRES (AFP) - El 40% de los británicos estaría dispuesto a renunciar al sexo si eso les garantizase alcanzar la edad de 100 años, pero casi todos no estarían dispuestos a abandonar a sus amigos para alcanzar esa meta, revela una encuesta publicada este viernes. Las mujeres están más dispuestas (48%) que los hombres (31%) a tal sacrificio.
Pero la perspectiva de una larga vida no se compra a cualquier precio: el 94% de las personas interrogadas dice no estar preparada a abandonar a sus amigos y familia para llegar a ser centenario.
La encuesta, efectuada entre 1.003 adultos, muestra que las personas de 16 a 24 años consideran que la vejez comienza a los 61 años, mientras los de más de 75 años no cree que comienza antes de los 71. Las dos terceras partes de las personas interrogadas prefieren llevar una existencia tranquila antes que agotar la vida y morir jóvenes.

¡Vaya tela con estos británicos! ¿Querríais llegar vosotros a los cien? ¿Y eso de renunciar al sexo por vivir más años? Yo, por lo menos, no.

*P.D: Ah, ¡gracias a tod@s! Esta mañana se ha llegado a la visita número cien y ya sois más de cuarenta los que os pasáis por aquí. Sinceramente, ¡gracias! Ya os diré algo más, al respecto, este sábado, que se cumple el primer mes de este humilde blog.

domingo, 1 de octubre de 2006

Sexualidad retrasada

Hace unos días hablaba con un amigo mío, también discapacitado, sobre sus idas y venidas para con las chicas. Y es que es uno de esos chicos que piensa que el tiempo se le empieza a echar encima y comienza a tener una insaciable ansiedad por “sentar la cabeza”. Es decir: por conseguir una relación estable, de esas con las que sueñas pasar el resto de tu vida.
El caso es que, entre nuestras cada vez más habituales charlas sobre el tema, vino a mi mente un recuerdo de hace ya algunos años, en el que en una conversación muy similar a estas con, la que era entonces, una buena amiga mía hablábamos sobre las relaciones de pareja y la discapacidad. No sé la razón, pero lo que me quedó de aquella charla fue su comentario sobre algunos estudios que había leído al respecto de las relaciones sexuales y la discapacidad, en los que una de las grandes conclusiones era que las personas discapacitadas viven las diferentes facetas de las relaciones de pareja con una media de seis años de retraso, respecto a la sociedad en general. Es decir: que un discapacitado tarda seis años más en dar su primer beso, en encontrar la primera pareja o en tener su primera relación sexual, siempre según esos supuestos estudios, claro.
No sé qué pensáis vosotros, pero yo no creo que sea para tanto. Hay personas que no son discapacitadas, que igualmente pueden tener problemas de relaciones sociales –que supongo yo que debe ir por ahí el asunto del retraso de los seis años- que evidentemente influyen en sus relaciones sexuales y de pareja, ya que estas se basan en un contacto social.

*P.D: Os escribo aprovechando las pausas publicitarias de la serie 24, de Antena 3 TV. es que me estoy quedando alucinado de la cantidad de cosas que te pueden pasar en un solo día. ¡Peazo guionistas!
Viendo esta serie me da la sensación que aprovecho muy mal mis 24 horas de cada uno de mis días… Je, je, je…