viernes, 30 de mayo de 2008
¡Que jodidamente injusta es la vida! En memoria de Miguel
En momentos como este y ante personas como Miguel, que falsas e injustas me parecen frases como “cada uno tiene lo que se merece” o “el tiempo acaba colocando a cada uno en su lugar”. Y es que aunque pueda parecer uno de esos tópicos que se dan en estas ocasiones, Miguel era una de las mejores personas –y mira que me cuesta hablar de él en pasado; todavía no me hago a la idea- con las que me he encontrado en la vida. Diría mil cosas de él pero, sin duda, era un gran hombre y fiel a los suyos.
¿Amigos? Menos de los que se merecía. Su gran timidez le hacía ser alguien discreto pero que siempre estaba ahí, junto a los suyos. Tenías que tomarte la molestia y el tiempo de querer conocerlo, pero los que hemos tenido la oportunidad de descubrir y disfrutar del verdadero Miguel hemos podido tener junto a nosotros a un magnifico amigo: uno de esos amigos de verdad y que recuerdas toda la vida.
Nos conocimos hace quince años al emprender los dos el camino hacia el sueño de ser unos grandes periodistas: ilusiones, proyectos, desengaños, amores, desamores, confesiones, secretos… compartidos durante más de cuatro años, con muchas horas al día de vida universitaria juntos. Después, cada uno emprendimos nuestro camino, con la distancia suficiente de tenernos siempre cerca, pero sabíamos que, por pocas veces que nos viésemos, mis 20 de enero y sus 14 de diciembre nunca pasaban sin ese sincero abrazo de buenos amigos.
Sin más: quede aquí mi eterno recuerdo a esa gran persona que ha sido Miguel.
Donde quiera que estés… ¡Gracias por todo, amigo!
miércoles, 14 de mayo de 2008
"¡Piensa antes del flechazo amoroso!"
14/5/2008
LA ENTREVISTA CON WALTER RISO, PSICÓLOGO
Walter Riso: "¡Piensa antes del flechazo amoroso!"
El autor de Amores altamente peligrosos (Planeta/Columna) sostiene que hay un millón y medio de catalanes con los que sería mejor no mantener una relación amorosa.
GASPAR HERNÀNDEZ
--Se sufre mucho por amor.
--No cabe duda. El 50% de las consultas son por ese problema.
--Y, en cambio, cuando te separas, no te dan el pésame.
--Pero cuando te enamoras te felicitan, como si hubieses ganado la lotería. Y lo primero que tendrían que preguntar es de quién te has enamorado y, quizá, darte el pésame.
--Hay parejas que no convienen.
--Un 20% de la población.
--O sea, que en Catalunya...
--Hay un millón y medio de personas con las que es mejor no tener una relación amorosa.
--El amor es ciego.
--No tendría que serlo. Damos por hecho que, si hay amor, el amor lo va a resolver todo.
--¿Cómo se entra en una relación pensando?
--Fijándonos en pequeños detalles del otro. Y planteándonos si su propuesta afectiva es insalubre.
--Mientras dura el flechazo, cuesta pensar.
--¡Piensa antes del flechazo amoroso! Porque, efectivamente, durante el flechazo ya no podrás hacerlo. Observa cómo habla el otro, cómo mira, cómo se relaciona. Hay gente propensa a enredarse con personas inadecuadas para ellas.
--Tienen la esperanza de que el otro cambiará.
--En el amor, la esperanza es lo primero que hay que perder.
--¿Qué parejas no nos convienen?
--Hay ocho estilos afectivos de los que es mejor huir.
--Empecemos. En su libro, en primer lugar, está el histriónico, el amor hostigador.
--Son personas con una gran necesidad de aprobación. Quieren ser el centro de atención, son exhibicionistas y acosan afectivamente. Esta seducción llevada al extremo produce un efecto paradójico: cansar al otro.
--Luego están los desconfiados: el estilo paranoico.
--Piensan que no se puede confiar en la gente, que siempre les van a hacer daño, que si se entregan demasiado se van a aprovechar de ellos. Crean una territorialidad impresionante. Desconfían hasta de la familia.
--Estilo pasivo/agresivo.
--Estos viven un conflicto permanente. Necesitan a la pareja para que los proteja, pero al mismo tiempo quieren ser autónomos. No se comprometen, pero tampoco tienen la valentía de alejarse.
--Huyamos de los narcisistas egocéntricos.
--Piensan que son especiales, que no hay reglas para ellos. Son egoístas. Al sentirse especiales, son excelentes receptores de amor y, en cambio, lo dan mal. Del otro siempre piensan: "Tú vales menos que yo".
--Estilo obsesivo, o cuando el amor es perfeccionista.
--Quieren un amor metódico, sistemático, sin errores. Dicen: "Yo soy el responsable, tú eres irresponsable, y a partir de ahora yo lo manejo todo". Tienen problemas sexuales y se vuelven acosadores, les cuesta expresar emociones y envejecen muy rápido. Es como estar con un departamento de control de calidad. No hacen el amor en la cama, sino en el quirófano.
--Alejémonos, por supuesto, de los amores violentos.
--Es el estilo antisocial/pendenciero. Son amores malignos. No tienen sentimiento de culpa y reducen al otro a un objeto. Suelen ser los maltratadores.
--También están los indiferentes o desvinculados.
--Son incapaces de procesar emociones. Son analfabetos emocionales. Como hacen de la independencia un valor, para ellos estar enamorados es un problema. El otro les sirve para vincularse a la vida social y punto.
--Y, por último, no nos conviene el amor caótico.
--Es el estilo limítrofe/inestable. Son imprevisibles y suelen tener adicciones. Fluctúan entre el odio y el amor. Sus emociones son explosivas: te pueden amar hoy y te pueden odiar mañana. Tienen un problema de identidad: están fragmentados. No pueden dar ni recibir amor. Tienen un profundo miedo al abandono, pero son incapaces de mantener al otro cerca.
--Sin llegar a los extremos, quizá todos tenemos un poco de todo.
--Sí, pero siempre hay un estilo que te define más. Por supuesto, están los estilos sanos, el 80% de la población más o menos.
--¿Qué ha aprendido del amor de los filósofos griegos?
--Que el deseo es importante, pero no suficiente. Son importantísimos la compasión y el cuidado del otro, que es lo que falta en la mayoría de los estilos afectivos que hemos enumerado. Lo que más marca a una pareja es la amistad. Es como desear al amigo, pero es importante el deseo, porque si no solo es una amistad.””
*Una aportación de Anuska: ¡gracias!
viernes, 9 de mayo de 2008
De turismo por Madrid

Este pasado fin de semana he tenido la oportunidad de disfrutar de cuatro días seguidos de fiesta en el trabajo y, como uno de mis vicios confesables es el de viajar, he aprovechado el puente del 1 de mayo para, junto a mi amada Ana, conocer Madrid desde el punto de vista de un turista. Es una ciudad a la que he viajado muchas veces pero siempre por cuestiones profesionales.
Además, este viaje me ha servido como excusa para probar el nuevo servicio de tren de alta velocidad entre Barcelona y Madrid -excelente, por cierto-. Y es que otro de esos vicios confesables que yo tengo es mi delirio por el mundo del tren: es una de esas aficiones que uno descubre de pequeño y que, treinta años después, aún sigo manteniendo.
El centro histórico, los grandes monumentos y el gran parque del Retiro; los actos y celebraciones del II Centenario de la Guerra de la Independencia entre España y Francia (de 1808, y una escapada nocturna a uno de los numerosos teatros de la Gran Vía madrileña para disfrutar de una obra sobre la infancia en los 80, protagonizaron nuestras visitas durante la estancia en la capital del país.
Eso sí: no faltaron las inevitables comparaciones entre Madrid y Barcelona, fruto de nuestra histórica confrontación socio-política, habitual entre las dos mayores ciudades de un país desarrollado. Y, a pesar, de los sentimientos "patrióticos" que me puedan mover hacia mi estimada Barcelona, no dudo en recomendaros que, si algún día tenéis la oportunidad, no dejéis de visitar Madrid; vale la pena por muchas cosas.
Como testimonio del viaje, aquí os dejo mi posado ante La Puerta de Alcalá, uno de los enclaves más conocidos y visitados de la ciudad de Madrid.
