Estos días, donde yo trabajo, las especulaciones sobre nuestro futuro laboral están siendo muy habituales: en breve nos han de decir si seguiremos trabajando más allá del 31 de diciembre y además, por lo que cuentan, pase lo que pase con nosotros, nuestro jefe, Carlos, va a cambiar de puesto de trabajo y, aunque sigamos en la empresa, dejará de supervisarnos. Por todo esto, hoy quiero dedicar unas líneas a quien me ha tenido que soportar -a mí y mis puñetas... y yo también las suyas, claro está- durante el último año y, quién sabe, si durante algún tiempo más. Además, lleva unos días insistiendo en que escriba sobre él; le pica el gusanillo de haber qué diré y, más importante aún, qué puedo descubrir o qué comentarios se pueden hacer al respecto.
Hace hoy casi un año que él, con un grupo de novatos en la profesión-la mayoría-, pusimos en marcha una parte de lo que hoy se puede considerar un importante proyecto; básicamente por el gran número de ciudadanos a los que afecta. Un año más tarde, hemos pasado incertidumbres, penas, alegrías, buenos ratos, despedidas, bienvenidas, agobios, prisas, aburrimiento, peleíllas, dimes, diretes, rumores, especulaciones… incluso, hasta algún medio lío amoroso. Todo esto bajo la atenta supervisión de Carlos, que aunque con una aparente cierta distancia lo controlaba todo.
Por lo que a mí respecta… Sería injusto no reconocer que Carlos me ha ayudado mucho y valorar todo lo que he podido aprender junto a él. Cierto es también, que en la medida de mis posibilidades le he intentado ayudar siempre que ha sido necesario: en general, hemos sido un grupo muy difícil con personas muy diferentes y Carlos ha tenido que afrontar situaciones poco habituales.
Me llamaréis ingenuo, pero en ocasiones he pensado que con Carlos, con el tiempo, además de ser los buenos compañeros de trabajo que somos hoy, se podría conseguir una buena amistad. En general es un buen tío: amable, divertido, ingenioso, ocurrente, inteligente... y no sigo, que va a parecer que le estoy haciendo la pelota.
Visto lo visto, y en esto coincidimos la mayoría de compañeros que trabajamos junto a él, Carlos es uno de los mejores jefes que están en la empresa: intenta ser justo con todos y procura ayudarnos, en la medida de sus posibilidades, en muchas cosas; aunque siempre hay gente que acaba confundiendo los favores que Carlos les pueda hacer con la obligación de tener que conceder todo aquello que le pidan. De hecho, más de una vez, yo mismo le he dicho que es demasiado bueno con la gente y que hay personas que no saben valorarlo.
Ei! Que también tiene su lado oscuro... Además de ser un tanto manipulador -cosa que reconoce él mismo en sus momentos de sinceridad-, Carlos es de aquellas personas, o al menos eso es lo que parece, que ante algunos problemas prefiere dejar que el paso del tiempo sea quien resuelva las cosas. Aunque es un tipo muy divertido, sus ironías no siempre son entendidas ni valoradas como tal por los demás, con lo que puede llegar a lograr que haya gente que se pueda sentir herida por sus comentarios o bromas. Es una de aquellas personas que, según mi parecer, gana más si lo pillas solo y tranquilo que como parte de un grupo: mejora en las distancias cortas.
Podría explicaros muchas cosas más sobre él, pero la vida, como la de este blog, ofrecerá nuevas ocasiones para hablar sobre mi jefe Carlos. Eso sí: es posible que nos abandone muy pronto pero, a sus ya muy cercanos 30 años, a más de uno nos va a dejar con la preocupación por ver resuelto el futuro de su vida en pareja, o lo que aquí en España llamamos “sentar la cabeza”.
Espero vuestros comentarios… ¡Y el tuyo, Carlos!
jueves, 29 de noviembre de 2007
jueves, 15 de noviembre de 2007
Las leyes más locas del mundo
Fuente: BBC Mundo
Siempre se dice que los británicos son idiosincrásicos, que conducen por el otro lado, tienen el volante del coche también cambiado y se caracterizan por su excentricidad, sea por la manera de vestir o por el modo en que miden las cosas. Y es que algunas leyes vigentes del Reino Unido parecen probar el estereotipo.
Por ejemplo, una ley de 1887 prohíbe específicamente que alguien se muera en el Parlamento. De modo que si uno tiene la desgracia de sufrir un infarto en la Cámara de los Comunes o en la de los Lores, más le vale que lo saquen pronto del recinto, no sea cosa que además de morirse acabe en prisión. Además, según la ley británica es un acto de traición poner un sello con la silueta de la reina Isabel II cabeza abajo en una carta.
Sin ir más lejos, en Liverpool es ilegal que las mujeres muestren los pechos en la vía pública, salvo cuando venden pescado tropical, en cuyo caso pueden enseñar sus senos danzarines. ¿Qué pasa con una mujer embarazada que está en la calle, quiere ir al baño y no encuentra uno? La ley británica dice que puede orinar en cualquier lado y aclara: incluso en el casco de un policía.
En cuanto a los escoceses lo tienen muy difícil en la ciudad norteña de York, Inglaterra. Allí, la ley autoriza el asesinato de escoceses que lleven arco y flecha en la parte antigua de la ciudad.
Pero los británicos no monopolizan el absurdo en materia legal:
En Ohio, Estados Unidos, está prohibido emborrachar a un pez. También en Estados Unidos, en el estado de Vermont, las mujeres tienen que pedir permiso a sus maridos para usar dentadura postiza.
En cambio, en Indonesia la pena por la masturbación es la decapitación. En Milán hay que sonreír siempre, salvo en funerales o visitas a un hospital. En Alabama, EE.UU., es ilegal vendar los ojos de alguien cuando está conduciendo un vehículo. Si aparece una ballena muerta en las costas británicas, la cabeza es para el rey y la reina tiene derecho a la cola si necesita los huesos para su corsé.
Es más… En Gran Bretaña está permitido orinar en público, con la condición de apuntar a la rueda del vehículo mientras la mano derecha está apoyada en él. Los taxis londinenses tienen prohibido llevar cadáveres y perros rabiosos. Prohíben además subir a cualquier persona que tenga la peste.
Además, en EEUU no se puede pasear en patín por las comisarías de Miami. En Kentucky únicamente está permitido llevar armas ocultas cuando midan más de dos metros. En Francia está prohibido bautizar a un cerdo con el nombre de Napoleón.
Y, por si no tenéis suficiente, sabed que en Florida (EEUU), las mujeres solteras que salten en paracaídas los domingos pueden ser encarceladas.
*Así, después de mi última reflexión, hoy os podéis echar unas risas a la salud de las tonterías que aún mantienen vigentes algunas leyes.
Siempre se dice que los británicos son idiosincrásicos, que conducen por el otro lado, tienen el volante del coche también cambiado y se caracterizan por su excentricidad, sea por la manera de vestir o por el modo en que miden las cosas. Y es que algunas leyes vigentes del Reino Unido parecen probar el estereotipo.
Por ejemplo, una ley de 1887 prohíbe específicamente que alguien se muera en el Parlamento. De modo que si uno tiene la desgracia de sufrir un infarto en la Cámara de los Comunes o en la de los Lores, más le vale que lo saquen pronto del recinto, no sea cosa que además de morirse acabe en prisión. Además, según la ley británica es un acto de traición poner un sello con la silueta de la reina Isabel II cabeza abajo en una carta.
Sin ir más lejos, en Liverpool es ilegal que las mujeres muestren los pechos en la vía pública, salvo cuando venden pescado tropical, en cuyo caso pueden enseñar sus senos danzarines. ¿Qué pasa con una mujer embarazada que está en la calle, quiere ir al baño y no encuentra uno? La ley británica dice que puede orinar en cualquier lado y aclara: incluso en el casco de un policía.
En cuanto a los escoceses lo tienen muy difícil en la ciudad norteña de York, Inglaterra. Allí, la ley autoriza el asesinato de escoceses que lleven arco y flecha en la parte antigua de la ciudad.
Pero los británicos no monopolizan el absurdo en materia legal:
En Ohio, Estados Unidos, está prohibido emborrachar a un pez. También en Estados Unidos, en el estado de Vermont, las mujeres tienen que pedir permiso a sus maridos para usar dentadura postiza.
En cambio, en Indonesia la pena por la masturbación es la decapitación. En Milán hay que sonreír siempre, salvo en funerales o visitas a un hospital. En Alabama, EE.UU., es ilegal vendar los ojos de alguien cuando está conduciendo un vehículo. Si aparece una ballena muerta en las costas británicas, la cabeza es para el rey y la reina tiene derecho a la cola si necesita los huesos para su corsé.
Es más… En Gran Bretaña está permitido orinar en público, con la condición de apuntar a la rueda del vehículo mientras la mano derecha está apoyada en él. Los taxis londinenses tienen prohibido llevar cadáveres y perros rabiosos. Prohíben además subir a cualquier persona que tenga la peste.
Además, en EEUU no se puede pasear en patín por las comisarías de Miami. En Kentucky únicamente está permitido llevar armas ocultas cuando midan más de dos metros. En Francia está prohibido bautizar a un cerdo con el nombre de Napoleón.
Y, por si no tenéis suficiente, sabed que en Florida (EEUU), las mujeres solteras que salten en paracaídas los domingos pueden ser encarceladas.
*Así, después de mi última reflexión, hoy os podéis echar unas risas a la salud de las tonterías que aún mantienen vigentes algunas leyes.
domingo, 11 de noviembre de 2007
Esperando una muerte
Así de duro y así de cierto: me encuentro pendiente de una muerte. Os cuento de qué va todo esto y ya veréis como al final lo entendéis o, al menos, eso espero, claro.
Como seguro ya sabéis los habituales del blog, yo padezco una enfermedad en mis ojos -glaucoma congénito- que me provocó, en su día, una ceguera casi total a los 14 años. Desde entonces, el objetivo de los distintos especialistas que me están tratando es el de mantener en las mejores condiciones posibles mi ojo -hoy sólo me queda uno con opciones de poder recuperar algo de visión- para que cuando llegue el día que la ciencia pueda dar una respuesta certera a mi problema el ojo esté lo más "sano" posible para poder recuperar la visión. Y hoy por hoy, parece que ese camino está en las utilidades que se le puedan dar a los resultados de las investigaciones con células madre, ya que mi principal problema es la degeneración casi completa del nervio óptico.
Con este objetivo, desde hace unos días estoy en lista de espera para recibir un transplante de córnea. Desde la clínica me dicen que es cuestión de no más de dos meses, por lo que, parece, empezaré el año nuevo con córnea nueva. Lo malo que tiene este tipo de intervenciones, además del riesgo de que el nuevo órgano sea rechazado por mi organismo, es que sólo te avisan con 24 horas de antelación, con lo que no puedes planificar ni prever nada.
Pero... el otro pensamiento que me ocupa estos días es el de que, desgraciadamente, tenga que morir alguien para que yo pueda recibir esa córnea; alguien, más o menos de mi edad y mi complexión. Como seguro podéis comprender eso no es algo que me haga, precisamente, ilusión. Pero prefiero quedarme con la parte positiva del asunto y seguir admirando, día tras día, la enorme generosidad de las personas que deciden donar sus órganos. Especialmente, admiro a las personas que, en uno de los peores momentos de la vida de cualquiera, en el que acaban de perder a un ser querido deciden donar los órganos de aquel para ayudar a otras personas.
En fin, que aquí sigo yo esperando y con mis reflexiones, pensando cada vez que veo o oigo una noticia del fallecimiento de uno a o varias personas, en España, si una de sus córneas será para mí.
Como seguro ya sabéis los habituales del blog, yo padezco una enfermedad en mis ojos -glaucoma congénito- que me provocó, en su día, una ceguera casi total a los 14 años. Desde entonces, el objetivo de los distintos especialistas que me están tratando es el de mantener en las mejores condiciones posibles mi ojo -hoy sólo me queda uno con opciones de poder recuperar algo de visión- para que cuando llegue el día que la ciencia pueda dar una respuesta certera a mi problema el ojo esté lo más "sano" posible para poder recuperar la visión. Y hoy por hoy, parece que ese camino está en las utilidades que se le puedan dar a los resultados de las investigaciones con células madre, ya que mi principal problema es la degeneración casi completa del nervio óptico.
Con este objetivo, desde hace unos días estoy en lista de espera para recibir un transplante de córnea. Desde la clínica me dicen que es cuestión de no más de dos meses, por lo que, parece, empezaré el año nuevo con córnea nueva. Lo malo que tiene este tipo de intervenciones, además del riesgo de que el nuevo órgano sea rechazado por mi organismo, es que sólo te avisan con 24 horas de antelación, con lo que no puedes planificar ni prever nada.
Pero... el otro pensamiento que me ocupa estos días es el de que, desgraciadamente, tenga que morir alguien para que yo pueda recibir esa córnea; alguien, más o menos de mi edad y mi complexión. Como seguro podéis comprender eso no es algo que me haga, precisamente, ilusión. Pero prefiero quedarme con la parte positiva del asunto y seguir admirando, día tras día, la enorme generosidad de las personas que deciden donar sus órganos. Especialmente, admiro a las personas que, en uno de los peores momentos de la vida de cualquiera, en el que acaban de perder a un ser querido deciden donar los órganos de aquel para ayudar a otras personas.
En fin, que aquí sigo yo esperando y con mis reflexiones, pensando cada vez que veo o oigo una noticia del fallecimiento de uno a o varias personas, en España, si una de sus córneas será para mí.
viernes, 9 de noviembre de 2007
Para vosotr@s
No sé si recordáis… pero hace unos meses publiqué aquí un post con una serie de enlaces a emisoras de radio y canales musicales que emiten por Internet. Pues ahora, que le he ido cambiando la cara al blog, he querido recuperar –pero esta vez como enlaces directos- aquellas referencias. De esta forma quiero hacer un poco más agradables vuestros ratos de estudio, la jornada de trabajo, navegar por la red o, simplemente, visitar las páginas de este blog acompañados de la música que más os guste.
Eso sí, una vez más, me gustaría contar con vuestra participación: espero recibir todas aquellas propuestas y/o sugerencias sobre nuevos enlaces que me queráis enviar para compartirlos con tod@s o, como no, las protestas por aquello que no os guste.
Eso sí, una vez más, me gustaría contar con vuestra participación: espero recibir todas aquellas propuestas y/o sugerencias sobre nuevos enlaces que me queráis enviar para compartirlos con tod@s o, como no, las protestas por aquello que no os guste.
domingo, 4 de noviembre de 2007
¿Qué es el amor?
Sí, sí... Una pregunta muy directa para algo tan complicado de definir. Y es que en uno de estos días aburridos, algunos compañeros de trabajo nos dedicamos a intentar definir qué es, exactamente, eso del amor. Eso sí, ya os digo, que no fuimos capaces de llegar a ningún acuerdo. Pero como considero que la reflexión no es mala, os quiero dejar aquí algunas de las afirmaciones, que se hicieron durante la conversación:
- El amor es estar dispuesto a darlo todo por otra persona -que es lo que yo opino-.
- El amor es como la felicidad: es algo que todo el mundo persigue pero nadie consigue alcanzarlo en su totalidad.
- El amor sólo se siente en momentos puntuales.
- El amor es quererse uno mismo.
- El amor es un sentimiento que no implica la necesidad de terceras personas.
Ahora que pienso... ¿No tienen parte de razón todas estas afirmaciones? ¿Y tú que opinas?
- El amor es estar dispuesto a darlo todo por otra persona -que es lo que yo opino-.
- El amor es como la felicidad: es algo que todo el mundo persigue pero nadie consigue alcanzarlo en su totalidad.
- El amor sólo se siente en momentos puntuales.
- El amor es quererse uno mismo.
- El amor es un sentimiento que no implica la necesidad de terceras personas.
Ahora que pienso... ¿No tienen parte de razón todas estas afirmaciones? ¿Y tú que opinas?
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