Hace unos días recibí en mi buzón de correo electrónico un aviso de la publicación 20 Minutos.es para informarme de que se había abierto, un año mas, el periodo de inscripción para su concurso de blogs. Pero... Cual fue mi decepción cuando al intentar inscribirme en el concurso me encontré con el requisito de -como sucede en otras muchas webs- tener que introducir el código que aparece en una imagen distorsionada, para evitar así los registros automáticos. Y claro... como mi lector de pantalla todavía no está preparado para el "milagro" de leer imágenes distorsionadas... Pues el ciego -yo mismo- tubo que pedir ayuda para poder finalizar la inscripción.
Y, entonces, me pregunto yo... ¿es esto una forma de discriminar? Son los menos, pero cada día hay más sistemas de registro en webs que incluyen la opción de voz para poder acceder a este tipo de mecanismo de seguridad y control ante sistemas automáticos.
Eso sí: lo que tengo muy claro es que, en este caso, si no hubiese sido por la ayuda de una tercera persona no hubiera podido completar la inscripción por mi mismo. Y, aunque el titular de mi post es un tanto desmesurado y llamativo, son las expresiones como estas uno de los pocos mecanismos que los ciegos y deficientes visuales -más de 50.000 sólo en España- tenemos para hacer reflexionar y cambiar situaciones y/o romper barreras como estas.
domingo, 14 de septiembre de 2008
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