lunes, 17 de noviembre de 2008

¿No quería “una patada en el culo”?

Pues para que veáis cómo es de caprichosa la vida… Ahora me han dado la patada, el puñetazo e, incluso, un empujón. ¡Ei! Que nadie se asuste que no son otra cosa que unas sencillas metáforas de mis recientes acontecimientos vitales. Me explico:

La patada.- Después de algo más de un año de buscar y buscar, hace un par de días que hemos firmado la compra de una fantástica casa adosada, en la misma localidad en la que vivimos ahora.

El puñetazo.- Como consecuencia de la compra de la casa, además de tener que hacer un siempre engorroso traslado, paralelamente, hemos de vender el piso en el que hemos vivido hasta ahora. ¿No quería emociones nuevas en mi vida?

El empujón.- Y para colmo de la oportunidad, desde hace unos días estoy de baja médica, sin poder ir a trabajar, por unos molestos dolores en mi espalda a causa de una tendinitis y además, probablemente, algún tipo de pinzamiento (estoy pendiente de unas pruebas médicas).

En fin: que como dicen por aquí… ¿No quieres sopa? Pues toma dos tazas; je, je, je…

viernes, 7 de noviembre de 2008

Un canto de optimismo

Justo en el momento en que empezaba a encontrar
oscuridad hasta en el sol de mi ciudad.
Justo en el momento en el que la resignación
consumía cada día mi ilusión.
Justo en el momento en que empezaba a sospechar
que la ilusión me abandonó sin avisar.
Justo en el instante en que empezaba a olvidar,
a atreverme a imaginar a inventar.
Apareces tú y me das la mano
y sin mirarme te acercas a mi lado,
y despacito me dices susurrando
que escuche tu voz.
Adelante por los sueños que aún nos quedan,
adelante por aquellos que están por venir,
adelante porque no importa la meta,
el destino es la promesa de seguir.