No sé si como consecuencia de la crisis -parece que ahora todo lo que pasa es culpa de la maldita recesión económica-, pero estamos empezando a perder compañeros en el trabajo. Y es que este martes nos dejan tres compañeros a los que la empresa ha decidido no renovar sus contratos. Más allá de la justicia o injusticia de la medida, duele ver como personas muy válidas, a las que aprecias y con las que he compartido muchas horas van a afrontar a partir de ahora una difícil situación.
Y como suele suceder muchas veces, les toca a quien menos se lo merece, mientras el resto de compañeros comprobamos incrédulos como algunas personas, con un más que dudable rendimiento laboral, mantienen su puesto de trabajo contra viento y marea. Eso sí, claro: lo ideal sería que nadie tuviera que perder nunca su empleo, pero... me gustaría poder entenderlo.
Silvia, Reme y Montse: ¡gracias por todo y mucha suerte!
jueves, 12 de febrero de 2009
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