Quienes me conocen –y para los que no, se lo cuento- saben que suelo ser una persona que se siente segura y que gusta de transmitir esa seguridad a quienes lo necesiten; procuro tener el control –en la medida de lo posible, claro- de las cosas que suceden a mi alrededor, y me gusta envolver de normalidad toda mi vida y todo lo que hago, aunque quienes me rodeen, en ocasiones, me cataloguen como una persona especial. Pero, en ocasiones, mi fachada de seguridad y autoestima se viene abajo y entonces, es cuando mis cimientos más profundos tiemblan, sacando a la luz todos aquellos fantasmas que sobre mí mismo creía enterrados. Todo aquello que creía asumido, no lo está tanto y mi temor ante mis numerosas limitaciones se apodera de mi espíritu. Es entonces cuando recuerdo las miles de cosas que querría hacer y no puedo y que, para mi tristeza, dependo más de la gente de lo que deseo. ¿Frustración? Tal vez sea ésa la palabra que me describa.
Y es que el amor me hace desear llegar más allá de donde llego; que por amor querría tenerlo todo: ser mejor de lo que soy y poder bajarle, si ella quisiese, la luna a sus pies. Y es que querría ser el príncipe azul para mi amada y no el ciervo herido que ha de cuidar.
En fin, que estas son las tristes reflexiones que hoy vienen a mi mente y que, abusando de la confianza que os tengo, espero me sepáis perdonar. Como veis, el ciego también tiene sus días malos y sus fuerzas no siempre responden como quisiera.
¡Gracias!
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Si es que lo sabia, no se te puede dar 4 días seguidos de fiesta...
ResponderEliminar(je je je)
Bueno, espero que estés mejor y ya sabes que los momoyomos te esperamos.
Vaya, Edu, gracias por compartir tus reflexiones... la verdad es que yo también tengo el día así, reflexivo... sé cómo te sientes, porque a veces quisiera llegar a todo, y no puedo.... y preferiría mil veces tragarme una lágrima, a hacérsela tragar a la persona amada. Aunque a veces, sólo a veces, es posible que nuestro concepto de amor no sea el mismo... y cuando te das cuenta es demasiado tarde para poder hacer algo...
ResponderEliminarBufff... creo que me estoy yendo por la tangente, sólo desearte lo mejor, en estos momentos bajos, y que pasen pronto, para poder ver de nuevo al Edu al que estamos acostumbrados. Un beso muy fuerte,
Anuska
¿cómo estás? llevas días sin aparecer por aquí... espero que tus ánimos estén mejor.
ResponderEliminarDesde el ciberespacio te mando un achuchón y un abrazo muy fuerte...
ánimo, que todo pasa!
Anuska
¡Gracias! Muchas gracias por vuestros ánimos. La verdad es que lo bueno que tienen los días malos es que al final se acaban: estoy mucho mejor.
ResponderEliminarAsí que... en un momentito os cuelgo otra de mis reflexiones guerreras. Haber qué os parece...
Besitos y abrazos.