El País 21/12/2006
El Café de los Signos, próximo a la estación de Atocha (Santa María de la Cabeza, 75), no es un bar cualquiera. Sólo en París existe un restaurante de igual nombre atendido en su totalidad por sordos.
Leticia Navas-Parejo, ex peluquera de 30 años y su compañera María del Mar Galán, ex limpiadora de 43, sordas las dos, afrontaban ayer con nerviosismo evidente el reto de convertirse en camareras. Les preocupa llevar con garbo y sin accidentes la bandeja cargada, subir con ella las escaleras, pero aseguran que
entender bien las comandas no va a ser complejo. "Habrá dibujos en las cartas para los clientes que quieran aprender a decir 'gracias' en lengua de signos, pero si no, pueden señalar los números como en los restaurantes chinos", explica Felipe Louro, el jefe (38 años), uruguayo de ascendencia gallega que ha puesto en marcha la idea de su padre, Gabriel, ambos con experiencia en negocios similares.
En España hay un millón de personas con deficiencias auditivas de diversos grados, según datos del Instituto Nacional de Estadística, y nacen alrededor de 200 niños cada año con sordera profunda.
El Café de los Signos se inauguró con música de María Bethania. Hay 13 sordos, aunque también dos oyentes que les apoyarán cuando se requiera. Aquí no se llama a voces al camarero, basta con pulsar una lucecita que hay en cada mesa. La selección de personal se ha hecho con la ayuda de la Asociación Altatorre, la Asociación de Sordos de Madrid (Asormadrid) y la Federación de Personas Sordas de la Comunidad de Madrid (FeSorCam). Beatriz Martín, técnico de formación de la Federación asegura que aquí los oyentes experimentarán "que existe la comunicación más allá de las palabras y que un sordo puede trabajar en muchas cosas porque no necesita un intérprete al lado las 24 horas".
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me parece una propuesta interesante. Lástima que no existan más iniciativas de ese tipo.
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