Las cosas importantes de la vida…
Hoy os quiero pedir que me dejéis un rinconcito para poder dedicar este post a la persona más importante de mi vida. Y es que muchas veces no nos damos cuenta de que estas personas son las que tenemos más cerca. Sí, probablemente lo sabemos, pero son demasiadas las veces que nos olvidamos de ello. Nos demuestran día tras día lo mucho que nos quieren, sin esperar la mayoría de las veces nada a cambio, y, pase lo que pase, siempre están ahí. Es probablemente por eso que con el paso del tiempo, muchas veces, demos menos valor del que realmente tiene a su presencia en nuestras vidas.
Y es que hoy es uno de esos días en los que me siento especialmente afortunado y orgulloso de tener la mujer que tengo. Son diarios los motivos que me da para sentirme así, pero hoy quiero hablaros de ella, por primera vez, en este blog.
Ana es una mujer maravillosa que hace unos años decidió, por el amor que me tiene, cargar a su espalda mi discapacidad. Además de compartir la vida comparte conmigo todos los esfuerzos que suponen el hecho de no ver. Y es por ello que, además de un enorme agradecimiento, siempre voy a tener con ella un eterno sentimiento de deuda.
Gracias por ser cómo eres y por estar ahí.
Ana: te quiero.
¡Ah! Y gracias a vosotr@s por permitirme esta licencia.
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