jueves, 7 de septiembre de 2006

En esta ocasión publico uno de mis últimos artículos, escrito para la revista electrónica de la Fundación Prevent. Además, de esta forma vais a empezar a conocerme y sabréis de qué trabajo, así como mi opinión sobre una de las cuestiones más complicadas en mi vida, como en la de casi todas las personas con discapacidad: encontrar un empleo. ¡Espero que os guste!

“UNA APUESTA GANADORA

Eduardo Serrano
Periodista y comunicador

Más allá de los incentivos fiscales y las ayudas económicas de la Administración y las distintas instituciones, la inclusión de personas con discapacidad en las plantillas de trabajadores de nuestras empresas, hoy representa una apuesta segura por el compromiso, la formación, el esfuerzo y la lealtad del trabajador. ¿Qué es lo que se busca si no, a la hora de contratar un empleado?

“Sólo queremos una oportunidad para poder demostrar que somos tan o más profesionales que cualquier otra persona.” Esta es la mejor forma de resumir el sentir de miles de personas con discapacidad en España que, tras años de formación, buscan insertarse, como el resto de ciudadanos, en el mercado laboral.

Nuestra situación, nos hace poder entender esas iniciales reticencias que, quién no ha tratado a un discapacitado, puede tener. Evidentemente, es normal tener miedo a lo desconocido: ¿a quién no le ha sucedido alguna vez? Pero, una vez superados esos temores, son cientos los ejemplos que tenemos de personas altamente satisfechas con el rendimiento de los empleados discapacitados.

Pero a diferencia de otras muchas apuestas, en ésta, todos jugamos sobreseguro. Gracias a las ayudas de la Administración (exenciones en los costes de la Seguridad Social del trabajador o subvenciones a fondo perdido de hasta 4.000 euros, entre otras); el apoyo económico y material de, afortunadamente, cada día más instituciones privadas, y la existencia de programas de integración laboral como el de Uno Más, de la Fundación Prevent, hacen que la contratación de una persona con discapacidad sea rentable para su empresa, desde el primer día.

Y si de correr riesgos se trata, nuestros empresarios saben de esto más que nadie. Pero en este caso, como pueden comprobar, el riesgo es casi inexistente. En todo caso, es evidente que con la contratación de una persona con discapacidad el riesgo es mucho menor que ante cualquier otro trabajador. Eso sí: se trata de una cuestión que, en unos pocos días tras la incorporación del trabajador discapacitado, forma parte del pasado. Como dijo no sé quién –permítanme la ligereza-: “quien lo prueba repite”.

Pero, no nos engañemos, además, existen otras cuestiones, de gran importancia para el devenir de cualquier empresa, como pueden ser la rentabilidad por imagen social que se obtiene con la contratación de personas con discapacidad. Al fin y al cabo, se trata de un negocio y, como tal, un buen empresario trabaja para maximizar sus beneficios. En todo caso, con la contratación de este tipo de personas ganamos todos.

Sirva mi caso, si me lo permiten, como ejemplo de un profesional formado y con una amplia experiencia en diversos campos, capaz de insertarse perfectamente en este exigente y cualificado mercado laboral nuestro. Ciego y periodista de vocación, ya en la facultad de Ciencias de la Comunicación tuve que luchar contra ese tópico del “qué hace un chico cómo tú en un sitio cómo este”.

Sin ir más lejos, en el sector de los medios de comunicación, he tenido la gran fortuna de trabajar varios años como redactor y locutor en Onda Cero Radio, he presentado programas de contenido social para televisiones locales y, actualmente, colaboro esporádicamente como periodista freelance, especializado en asuntos económicos, en diarios y publicaciones de prensa escrita, como La Vanguardia o el Avui, entre otros.

Pero además, como gestor y empresario, también he hecho mis pinitos. Durante casi cuatro años he dirigido y gestionado un centro de la ONCE en Mollet del Vallés (Barcelona), en el que existía a mi cargo una plantilla de más de 100 empleados y se ofrecía servicios a más de 500 discapacitados. Durante dos años, también he tenido la oportunidad de estar al frente de un negocio de mi propiedad: una pequeña empresa de servicios de comunicación para pymes.

Y en el sector comercial, además de las responsabilidades comerciales como mando intermedio encargado de la gestión y venta de los productos de juego de la ONCE en la comarca del Vallés Oriental, más recientemente he trabajado como comercial telefónico para la venta de suscripciones a publicaciones, aplicaciones informáticas y bases de datos.

Como ven, a mis 31 años puedo presumir de una dilatada y fructífera vida laboral, en la que siendo consciente en todo momento de cuales son mis limitaciones –porque claro que sé que las tengo- y sabiendo qué puedo y qué no puedo hacer, he sabido asumir todo tipo de retos y responsabilidades con el convencimiento y la garantía hacia todos los empleadores de mi mayor esfuerzo.

Mi caso es sólo un ejemplo. Son miles las personas que, a pesar de su discapacidad, se han formado en todos los campos de la vida para poder desarrollar perfectamente una magnífica labor como trabajador de cualquier empresa, por grande o especializada que sea. ¿Qué más necesita para confiar en nosotros? ¿Qué pierde, entonces, por intentarlo?”







Agradeceré vuestras opiniones…

1 comentario:

  1. Muy acertado el artículo. Totalmente de acuerdo.

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