jueves, 9 de octubre de 2008

Días reflexivos y más líos

Ahora que me fijo, la verdad es que hace muchos días que no os contaba nada... Liado con el trabajo; con tiempo para casi nada, y, por si eso fuese poco, desde hace unos días he incrementado mi implicación en el mundo sindical para ayudar en la defensa de mis compañeros trabajadores.
En una de esas curiosas contradicciones que nos encontramos por la vida, en muy pocos días he pasado de la posibilidad de un supuesto ascenso laboral en mi actual empresa a tener que ausentarme más horas, de la misma, ya que he entrado a formar parte de la comisión ejecutiva de una agrupación sindical, además de mi desempeño como miembro del Comité de Empresa. En fin: un lío más. Y es que, a mí, me gusta intentar las cosas antes de decir que no a algo. Me fastidia más el quedarme con la duda del qué hubiera pasado si... que el intentarlo, aunque luego acabe dándome cuenta de que no puedo con algo.
Pero no sería del todo sincero si no os contara que, en todo esto, también ha influido la actual situación en mi trabajo: desde la falta de Carlos -mi jefe-, el deshorden, la descoordinación, la desorganización, las tensiones entre algunos compañeros... en resumen, la falta de alguien que supla el fundamental trabajo y papel que estaba haciendo él con todo el grupo. Y es que, por increible que parezca, casi cuatro meses después, la empresa sigue sin suplir la que, desgraciadamente, será larga recuperación de Carlos.
Supongo que es algo que os pasa a muchos de vosotros y vosotras, pero yo me encuentro en una de esas épocas en las que se hace muy difícil levantarse cada día de la cama para ir a trabajar. ¡Creo que necesito un cambio! Creo que mi vida pide a gritos “una patada en el culo” –es un decir o una forma metafórica de hablar- que la haga cambiar de rumbo. Pero, con esta situación de crisis que vivimos estos días, no es fácil encontrar un empleo por el que valga la pena arriesgarse a perder lo poco que uno ya tiene, ¿verdad?
Eso sí: ahora que os lo he explicado me siento un poco mejor; desahogarse, de vez en cuando, es bueno.

¡Gracias!

1 comentario:

  1. Ay, Edu, no sabes cuánto te entiendo....

    últimamente creo que tengo a mi pobre pareja atormentada con mis cambios de humor, mis pocas ganas de nada, mi apatía... y todo, porque estoy super agobiada y estresada por el trabajo, porque me lo tomo todo a la tremenda. Yo también he sufrido hace muy poco cambios en la actual cúpula directiva de mi empresa, que me han afectado directamente, pues uno de ellos es mi actual jefe; y el caos que se está produciendo en el trabajo -normal al principio de todo cambio, supongo- nos está afectando a unas más que a otros....

    En fin, gracias por volver a escribir en tu blog, es verdad que hablar (escribir en este caso) ayuda a desahogarse.

    Un beso, y paciencia....

    Anuska

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