jueves, 29 de noviembre de 2007

Un jefe muy particular

Estos días, donde yo trabajo, las especulaciones sobre nuestro futuro laboral están siendo muy habituales: en breve nos han de decir si seguiremos trabajando más allá del 31 de diciembre y además, por lo que cuentan, pase lo que pase con nosotros, nuestro jefe, Carlos, va a cambiar de puesto de trabajo y, aunque sigamos en la empresa, dejará de supervisarnos. Por todo esto, hoy quiero dedicar unas líneas a quien me ha tenido que soportar -a mí y mis puñetas... y yo también las suyas, claro está- durante el último año y, quién sabe, si durante algún tiempo más. Además, lleva unos días insistiendo en que escriba sobre él; le pica el gusanillo de haber qué diré y, más importante aún, qué puedo descubrir o qué comentarios se pueden hacer al respecto.
Hace hoy casi un año que él, con un grupo de novatos en la profesión-la mayoría-, pusimos en marcha una parte de lo que hoy se puede considerar un importante proyecto; básicamente por el gran número de ciudadanos a los que afecta. Un año más tarde, hemos pasado incertidumbres, penas, alegrías, buenos ratos, despedidas, bienvenidas, agobios, prisas, aburrimiento, peleíllas, dimes, diretes, rumores, especulaciones… incluso, hasta algún medio lío amoroso. Todo esto bajo la atenta supervisión de Carlos, que aunque con una aparente cierta distancia lo controlaba todo.
Por lo que a mí respecta… Sería injusto no reconocer que Carlos me ha ayudado mucho y valorar todo lo que he podido aprender junto a él. Cierto es también, que en la medida de mis posibilidades le he intentado ayudar siempre que ha sido necesario: en general, hemos sido un grupo muy difícil con personas muy diferentes y Carlos ha tenido que afrontar situaciones poco habituales.
Me llamaréis ingenuo, pero en ocasiones he pensado que con Carlos, con el tiempo, además de ser los buenos compañeros de trabajo que somos hoy, se podría conseguir una buena amistad. En general es un buen tío: amable, divertido, ingenioso, ocurrente, inteligente... y no sigo, que va a parecer que le estoy haciendo la pelota.
Visto lo visto, y en esto coincidimos la mayoría de compañeros que trabajamos junto a él, Carlos es uno de los mejores jefes que están en la empresa: intenta ser justo con todos y procura ayudarnos, en la medida de sus posibilidades, en muchas cosas; aunque siempre hay gente que acaba confundiendo los favores que Carlos les pueda hacer con la obligación de tener que conceder todo aquello que le pidan. De hecho, más de una vez, yo mismo le he dicho que es demasiado bueno con la gente y que hay personas que no saben valorarlo.
Ei! Que también tiene su lado oscuro... Además de ser un tanto manipulador -cosa que reconoce él mismo en sus momentos de sinceridad-, Carlos es de aquellas personas, o al menos eso es lo que parece, que ante algunos problemas prefiere dejar que el paso del tiempo sea quien resuelva las cosas. Aunque es un tipo muy divertido, sus ironías no siempre son entendidas ni valoradas como tal por los demás, con lo que puede llegar a lograr que haya gente que se pueda sentir herida por sus comentarios o bromas. Es una de aquellas personas que, según mi parecer, gana más si lo pillas solo y tranquilo que como parte de un grupo: mejora en las distancias cortas.
Podría explicaros muchas cosas más sobre él, pero la vida, como la de este blog, ofrecerá nuevas ocasiones para hablar sobre mi jefe Carlos. Eso sí: es posible que nos abandone muy pronto pero, a sus ya muy cercanos 30 años, a más de uno nos va a dejar con la preocupación por ver resuelto el futuro de su vida en pareja, o lo que aquí en España llamamos “sentar la cabeza”.

Espero vuestros comentarios… ¡Y el tuyo, Carlos!

5 comentarios:

  1. Huy! Carlitos con esto no va a caber en la camisa!

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  2. Que gran persona debe ser tu jefe, siento envidia que te lleves tan bien...

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  3. pues me alegro de que te lleves tan bien con tu jefe... en el trabajo, conseguir un buen ambiente es lo principal, y tener un jefe que lo propicie es una suerte... así que dale un beso a Carlos de mi parte ;o)

    Anuska

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  4. No sé, no sé, Cabra… Haber si como mínimo se invita a un café aunque sea de máquina. No todos los días, un pelotilla como yo, habla así de su jefe, gggggggggg…
    Hombre… gran, lo que se dice gran persona… no lo tengo yo tan claro, Caballo. Pero mi jefe… ¿se llevará conmigo tan bien cómo yo con él? Aunque ahora que pienso… mejor que él no diga nada… Creo que empezaría por explicar lo puñetero y “daporculo” -o, como dicen por allí: rompepelotas- que soy algunas veces.
    Anuska: es verdad que, en general, tenemos un buen ambiente de trabajo, aunque también con sus malos momentos como en todas partes, supongo, pero yo soy de los que prefiere quedarse con lo bueno.
    En fin, que después de la aparición de mis animalitos favoritos de la granja -sólo me falta el conejo- espero la pronta aparición del mencionadísimo Carlos por aquí.

    Abrazos y besos.

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  5. Bueno, ya que insistes.... Ya sabes lo que pienso porque te lo dije en persona pero vuelvo a comentarlo, estoy completamente de acuerdo con tu descripción, sobretodo en lo de inteligente (je je je) has dicho cosas que son muy buenas sobre mi. Como bien has dicho, parece que me estás haciendo la pelota, pero cualquiera que te conozca un poco, sabe que no es así.
    Muchas gracias por ser por un día el protagonista de tu blog.

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