martes, 1 de mayo de 2007

La erótica del poder

Hoy, a petición de uno de nuestros cibernautas, quiero reflexionar sobre la atracción, básicamente, erótica que nos puede producir una persona con poder sobre nosotros (político, económico, ejecutivo…). Y es que, por ejemplo, quién no se ha sentido atraído alguna vez por un político, un jefe, un profesor o, en la mayoría de casos, por alguien con mucho dinero. ¿Somos unos interesados? ¿Nos atrae el poder? ¿El poder influir sobre las circunstancias de nuestra vida cotidiana nos hace más atractivos? ¿el poder cambia a las personas?
Y es que todo esto viene –y espero que me sepa perdonar el hacer pública esta confidencia- porque una de mis jefas no tiene ningún reparo en afirmar que algunos de sus empleados masculinos “se mueren por sus huesos”. Es cierto, que las cosas hay que situarlas en su contexto, y esto siempre lo dice medio en broma, pero lo que me preocupa es que parece que se lo está empezando a creer; ¿o es que a caso confunde sus deseos con la realidad?
Ella basa esa supuesta atracción de sus empleados en el poder que ejerce sobre ellos. Dicho de la forma más llana que se me ocurre: a ellos les “pone” que ella les dé órdenes y les trate con cierto despotismo artificial.
En fin, que de todas formas este tema no deja de ser una excusa para, en muchas ocasiones, acabar hablando de sexo en momentos de poco trabajo. Pero no quería perder la oportunidad para reflexionar sobre qué nos atrae realmente a la hora de iniciar una relación sexual y/o afectiva con una persona.

2 comentarios:

  1. Debo comentar, como jefa que soy, que es muy duro sufrir todos los días el acoso de tus subordinados masculinos.
    Preguntas absurdas con tal de entablar conversación, sumilar incompetencia para gozar de unos segundos de mi tiempo,sugerencias sin sentido... Y es que todo vale con tal de acercarse, aunque solo sea unos segundos, a la tan deseada jefa....
    Que dura es mi vida!!!

    ResponderEliminar
  2. ¡Venga ya! No será para tanto. Aunque... ¿no es algo que va en el sueldo? En el fondo... ¿qué pasaría si, al contrario, tus empleados pasasen de ti?
    Vaya temita que he sacado en el día del trabajador... je, je, je... ¿Y de ésto al acoso? ¿Sabéis de algún empleado/a que acosase a su jefe/a?
    En fin, que como siempre: besitos y abrazos, para quienes son jefes y también para quienes tienen que aguantarlos día tras día a cambio de un pequeño sueldo.
    Va! Que también hay bbuenos jefes.

    ResponderEliminar